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Borrón y cuenta nueva

Borrón y cuenta nueva

pic.aspxEn estas fechas solemos efectuar un recuento de lo que hemos hecho durante el año. Es también un buen momento para plantearse cómo queremos que sea el próximo. Abrimos la puerta del 2014 y comenzamos a caminar por él con alegría, rodeados de nuestra pareja, familiares y amigos. ¿Cómo será el año que empieza? ¿Quieres sentir que diriges tu vida mejor que hasta ahora?

¿Quieres encontrarte mejor contigo misma y con tu pareja? ¿Qué puedes hacer para conseguirlo? Elvira y Daniel habían decidido pasar el fin de año juntos e invitar a unos amigos. Confiaban en que era el momento de apostar por su relación, que llevaba tiempo deteriorada. En primavera estuvieron a punto de separarse, pero la angustia provocada por esta decisión les había conducido a una psicoterapia en la que comprendieron que pesaba más el deseo de seguir juntos que el de separarse. Pero tampoco podían seguir como estaban. Decidieron entonces concederse un tiempo para investigar cómo habían llegado a una situación tan desastrosa. 

MALOS TIEMPOS. Daniel había perdido su trabajo y se encontraba de mal humor; Elvira, que tenía demasiadas ocupaciones, aguantaba los desplantes de su marido que, mientras chillaba a su mujer y a sus hijos por el día, lloraba por la noche, cuando nadie lo veía. La posibilidad de cambiar implicaba que cada uno se hiciera cargo de sus conflictos. Elvira protestaba por las reacciones de Daniel; sin embargo, sabía que todo ello era una pantalla para ocultar una fragilidad que, ahora que se encontraba sin empleo, se veía incrementada.

Ella, por su parte, parecía una mujer fuerte, pero soportaba lo que Daniel hacía sin saber bien por qué, y se angustiaba cuando este se iba. Mientras él ocultaba su fragilidad y deseaba una mujer fuerte –a la que atacaba por ello–, ella deseaba un hombre algo débil, pero que se mostrara fuerte. Ambos se habían elegido, como todas las parejas, desde deseos inconscientes que llevan a buscar en el otro lo que nos gustaría tener. En este caso ambos negaban lo que no les gustaba de sí mismos y lo depositan en su pareja. Daniel, hijo de un hombre autoritario, nunca se sintió querido y solo si se identificaba con su padre suponía que sería aceptado. 

En realidad, se sentía frágil y desautorizado, pero en lugar de hacerse cargo de ello, lo pagaba con su familia. Elvira, hija de una madre muy exigente, soportaba los desplantes de su marido porque se sentía como una niña que nunca hace nada bien. Detrás de sus peleas, se ocultaba la ambivalencia afectiva que había tenido hacia su madre. Reconocer los motivos que les habían llevado a esa situación les conducía a una investigación que les iba a ayudar a reconstruirse a sí mismos, lo que implicaría un cambio en la relación de pareja

BUENOS DESEOS. Mientras tomaba las uvas, Elvira iba enumerando para sí los 12 deseos que quería cumplir en 2014. Un día antes los había apuntado en su agenda. Algunos tenían que ver con cosas de las que se quería despedir: “Tengo que dejar de someterme, de criticarme tanto, de sentirme responsable de todo, intentar no vivir lo que me dice Daniel como si me estuviera minusvalorando…”. Y también aquello que deseaba conquistar: “Aprender a delegar, a rescatar tiempo para mí. Aceptar sus carencias y las mías…”. Cuando al llegar la media noche Daniel le dio un beso, le dijo: “Este sí va a ser un año nuevo para nosotros”. Para cambiar una situación personal, lo primero que hay que hacer es dirigir la mirada hacia nuestro interior. 

La renovación vital comienza cuando estamos dispuestos a reconocer que tenemos conflictos que no se van a resolver solos, que somos responsables de lo que nos ocurre y que merecemos darnos la oportunidad de analizar lo que no va bien. En estas circunstancias, lo más saludable es dejar de negar los problemas y salir de la falsa apariencia de que todo va bien. Ese engaño solo destruye la posibilidad de conocernos e investigar qué ataduras inconscientes producen esos síntomas.

CONOCERSE MEJOR. Tenemos que hacer acuerdos continuos con nosotras mismas para realizar la parte posible de nuestros sueños y saber distinguir los imposibles. De ese modo, nos liberaremos de tensiones y ataduras internas que desgastan y no nos dejan disfrutar de lo que nos rodea y que pueden deteriorar la relación de pareja. El secreto está en conquistar una subjetividad sin conflictos graves. Para ello, el primer paso es conocerse bien, lo que, sin ser fácil, resulta apasionante. Creemos que nos conocemos, pero en ocasiones sufrimos sin poder evitarlo o padecemos síntomas que no podemos resolver solas.

Por un lado, ya no somos la del año pasado, pero quizá mantengamos formas de relacionarnos que provienen de la infancia y de las que deberíamos despedirnos, algo que podemos realizar cuando las hacemos conscientes.El “yo” es una parte de nuestro psiquismo. Media entre el mundo interno, en gran parte inconsciente, y la realidad exterior. Podríamos despedir el año y comenzar el próximo con el propósito de conocernos mejor. Cuando deseamos algo, renunciamos a otra cosa, porque al elegir decidimos qué sí y qué no. Es posible que vivir plenamente sea una despedida de lo que fuimos, para acoger lo que seremos.

¿Qué podemos hacer? 

Una buena forma de renovar tu vida es comenzar el año dedicando un tiempo a pensar en ti todos los días y reflexionar sobre lo que tienes con tu pareja y lo que te gustaría cambiar. 

-Para llevar a cabo ese cambio, tanto tú como él, tenéis que estar dispuestos a asumir que sois copartícipes de construir el vínculo amoroso que habéis formado. Abandonad los reproches.

-Liberarse del estrés, aminorar el ritmo en la medida de lo posible. Solo disponemos de una cantidad determinada de energía: debemos decidir en qué la gastamos. –

-Aprende a decir no. Rechaza las exigencias que pueda hacerte él, si no deseas llevarlas a cabo.

-Despedirnos de lo que nos hace sentir mal y apropiarnos de lo que nos gusta, en la medida de nuestras posibilidades.

¿Qué nos pasa? 

Si la idea de cómo iba a ser nuestra pareja está muy lejos de lo que sentimos que hemos creado, nos sentiremos mal. Si lo que hemos compartido durante el año no nos gusta, sería conveniente comenzar 2014 dedicando tiempo a revisar lo que ha ocurrido.

-Las tensiones internas nos terminan desgastando y nos dejan casi sin energía psíquica para disfrutar de lo que la vida nos ofrece. La insatisfacción personal de lo que se ha conseguido en la vida puede desplazarse a la relación de pareja. Mientras se eche la culpa al otro, no podremos saber lo que nos ocurre a nosotras mismas.

-El momento oportuno para emprender una renovación es cuando el deseo de cambiar tiene más fuerza que la inercia de permanecer inmovilizada en una situación que sentimos que nos empobrece.

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